Frigiliana: guía real del pueblo blanco de la Axarquía

- Barrio Mudéjar (Barribarto)
- Calle Real y los Reales Pósitos
- Miradores del Callejón del Peñón y la Iglesia de San Antonio
Frigiliana es uno de los pueblos blancos más bonitos de la provincia de Málaga, y no lo digo por decir: perderse por sus calles empedradas es de esas experiencias que se quedan grabadas. Da la sensación de estar metido en la montaña, aislado del mundo, pero la realidad es que está muy bien comunicado — está a entre 10 y 15 minutos en coche de Nerja y a unos 5 minutos de la autovía A-7.
Tiene además una comunidad de residentes extranjeros bastante grande, que ha ido creciendo en los últimos años. No es casualidad: muchos turistas que lo visitan acaban enamorándose del sitio y terminan quedándose a vivir aquí.
Cómo llegar y aparcar
Ve en coche sin problema hasta la entrada del pueblo, pero no intentes subir con él al casco histórico — las calles son estrechas y no están pensadas para circular. Lo mejor es aparcar en el parking público que hay junto a la Plaza de las Tres Culturas, a la entrada, y hacer el resto a pie.
Un paseo por Frigiliana
Este no es un itinerario con horarios cerrados — es más bien un paseo con paradas, para hacerlo con calma.
Plaza de las Tres Culturas. El punto de partida natural, justo junto al parking de entrada al pueblo.
Casa del Apero. Un edificio del siglo XVII, antiguo granero, que hoy reúne la oficina de turismo, la biblioteca municipal y el museo arqueológico.
Palacio de los Condes de Frigiliana.
Los Reales Pósitos. Antiguos almacenes de cereales del siglo XVIII, de los que hoy se conservan las arcadas de ladrillo.
Calle Real. La arteria comercial principal del casco histórico — buen momento para curiosear tiendas y parar si algo te llama la atención.
El cruce de la Calle Real con la Calle Hernando el Darra. Uno de los rincones más fotografiados del pueblo, y con razón.
El Barrio Mudéjar (Barribarto). El barrio alto, de origen morisco-mudéjar, con callejuelas empinadas, adarves y macetas de flores por todas partes. Aquí hay hasta 12 placas de cerámica que narran la Rebelión de las Alpujarras y la expulsión de los moriscos de 1569. Para mí, es el corazón de la visita.
El Callejón del Peñón. Un mirador con vistas que merece la parada.
La Iglesia de San Antonio, que tiene también su propio mirador.
El Ingenio. Antigua fábrica de caña de azúcar (trapiche), otro punto con historia dentro del recorrido, ya de vuelta hacia la salida del pueblo.
Dónde comer
Mi recomendación es La Taberna del Sacristán. He ido varias veces y la calidad siempre ha sido muy buena — la recomiendo con total confianza.
